martes, 14 de abril de 2015

Guión de lectura orante Lucas 24,35-48



Dibujo: Luis Henrique

1.Oración Inicial: Señor Jesús, envíanos tu Espíritu Santo y explícanos las Escrituras. Haz que arda nuestro corazón mientras nos hablas.  AMÉN. 

2.  Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: Después de la Resurrección, los Apóstoles reunidos comentan los sucesos de los últimos días. Recordemos que en este encuentro que nos menciona el texto, están también los discípulos de Emaús que habían regresado a Jerusalén después de haber reconocido a Jesús en el camino y que luego compartió con ellos el pan. En este ambiente de reunión se presenta Jesús Resucitado y, a pesar de que estaban hablando de él, se asustan y hasta llegan a sentir miedo. Los eventos de la Pasión no han podido ser asimilados suficientemente por los seguidores de Jesús. Todavía no logran establecer la relación entre el Jesús con quien ellos convivieron y el Jesús glorioso. No logran tampoco abrir su conciencia a la misión que les espera.   Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Lucas 24,35-48: Hacer una lectura atenta, pausada y reflexiva. Tratar de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio, para que la palabra de Dios pueda penetrar en nuestros corazones. 

d. ¿Qué dice el texto?

1)     Cada persona lee el versículo o parte del texto que te impresionó más.
2)     ¿Qué  estaban haciendo los discípulos que retornaron de Emaús?  ¿Qué dice Jesús al llegar? ¿Cómo reaccionaron los discípulos?
3)     ¿Qué les explica el Señor después de comer con ellos?
4)     ¿Qué hizo Jesús para que comprendieran las Escrituras?
5)     ¿Qué  estaba escrito en la Biblia que explicaba lo que iba a suceder a Jesús?
6)     ¿Cuál es la misión de los “testigos de todo esto”?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

a)   Los discípulos creen que se trata de un fantasma. Existen hoy también imágenes de Jesús  confusas. Aclarar la imagen de Jesús es una exigencia para el(la) discípulo(a). ¿Qué desafíos presenta para nosotros(as)? ¿Qué imagen de Jesús debemos presentar?
b)  La experiencia personal de Cristo es el fundamento de la fe de los creyentes de todos los tiempos, aunque el testimonio de los otros, que han creído antes, sea indispensable.  Comparte lo que ha sido tu experiencia personal de Cristo vivo.
c)     Abrió sus inteligencias para comprender las Escrituras: ¿Escuchamos la Palabra de Dios en la Biblia?  ¿Nos ayuda su lectura a entender mejor la vida y las cosas que pasan y nos pasan?  Explique.
d)    ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. «Ustedes son testigos de todo esto».

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto, volver la mirada al mundo y comprometernos con el Reino de Dios y su justicia: Compromiso: ¿De qué manera puedes, en forma personal y comunitaria, leer y rezar más con la Biblia? Llevamos una "palabra". Puede ser un versículo o una frase del texto. Tratar de tenerla en cuenta y buscar un momento cada día para recordarla y tener un tiempo de oración donde volver a conversarla con el Señor.

6. Oración final: Oh Dios, que tu pueblo universal se regocije al saber de tu fidelidad, que vemos manifestada en su intervención en la resurrección de Jesús; y que la alegría de saber que Tú estás tan fielmente de parte del Amor y de la Vida, nos ayude a continuar sin desfallecimiento en la construcción del proyecto de Vida y Salvación que quieres para todos los pueblos.  Padre Nuestro, que estás en el cielo… Dios te salve Maria…  


Para profundizar:

1.  Ahora los once entran en la plenitud del mensaje pascual, gracias al encuentro con el resucitado. Él les descubre el sentido profundo de las Escrituras y los envía como testigos a predicar la conversión y el perdón de los pecados para toda la humanidad. Para esta ingente tarea, los(as) discípulos(as) cuentan con la ayuda y la fuerza del Espíritu que es quien guía el anuncio del evangelio en el tiempo de la Iglesia como se advierte leyendo el libro de los Hechos (Hch 1,8)

2.  Aparición a los discípulos (24,36-49): Ahora los once entran en la plenitud del mensaje pascual, gracias al encuentro con el resucitado. Habían recibido ya el testimonio de Pedro (Lc 24,34), pero necesitaban la experiencia personal del encuentro con Jesús resucitado. Esta experiencia personal es el fundamento de la fe de los creyentes de todos los tiempos, aunque el testimonio de los otros, que han creído antes, sea indispensable. Jesús les descubre el sentido profundo de la Escritura. Esta no sólo encuentra en él su cumplimiento sino su intérprete (Lc 24,44-45).

Y les envía como testigos a predicar la conversión y el perdón de los pecados para toda la humanidad. Para esta ingente tarea los(as) discípulos(as cuentan con la ayuda y la fuerza del Espíritu, cuya presencia implícita les prepara para Pentecostés (Lc 24,49). Tenemos también en este texto todos los elementos de lo que será la futura misión de la Iglesia. El testimonio apostólico tendrá como tema central la muerte y resurrección de Jesús como el Mesías anunciado por el Antiguo Testamento (Lc 24,44.46). Y desde Jerusalén se anunciará a todos los pueblos la conversión y el perdón de los pecados. Es una breve síntesis que desarrollará san Lucas ampliamente en el libro de los Hechos (véase Hch 1,8).Jesús resucitado no es un cadáver reanimado (como pudo serlo el hijo de la viuda de Naín, Lc 7,11-17). Jesús, con su resurrección, ha sido plenamente asumido en la vida divina. Sin embargo, y esta insistencia está muy presente en el relato, a pesar de ser un hecho que trasciende la experiencia humana, se trata de un hecho real, aunque no equiparable a lo empírico y mensurable. Anunciando que el Señor resucitado tiene carne y huesos, Lucas va más allá de lo que el relato previo de Emaús y la misma aparición súbita en medio de sus discípulos sugieren. Parece querer evitar la creencia en un resucitado no real. El Señor resucitado es Jesús de Nazaret crucificado, y Lucas procura subrayar la continuidad existente entre el uno y el otro, como hace Juan en su evangelio (Jn 20,19-29). Pero no debemos olvidar, para tener una experiencia total de este encuentro, la discontinuidad subrayada por Pablo en 1 Cor 15,35-50. La plena comprensión de la resurrección de Jesús nace de la dialéctica entre identidad y alteridad.

3. El relato de hoy es difícil, porque en él se trabaja con elementos dialécticos: Jesús no es un fantasma, enseña sus heridas, come con ellos... pero no se puede tocar como una imagen; pasa a través de las puertas cerradas. Hay una enseñanza sobre la resurrección de Jesús: el resucitado es la misma persona, pero no tiene la misma “corporeidad”. La resurrección no es una “idea” o un invento de los suyos. Esta forma de presentar las cosas, pretende afirmar una realidad profunda: el Señor está vivo; las experiencias que tiene con los discípulos les fascina, pero no para concebirlas en términos de fantasía sobre la resurrección, sino para convencerles que ahora les toca a ellos proseguir su causa (el Reino de Dios), anunciar la salvación y el perdón de los pecados. Creer en la resurrección de Jesús sin estas consecuencias sería como creer en cosas de espíritus. Pero no se trata de eso, sino de creer en la realidad profunda de que el crucificado está vivo, y ahora les envía a salvar a toda la humanidad Está claro que tuvieron experiencias reales, pero el resucitado no ha vuelto a la corporeidad de esta vida para ser visto por los suyos. El texto tiene mucho cuidado de decir que Jesús es el mismo, pero su vida tiene otra corporeidad; no la de un fantasma, sino la de quien está por encima de la “carne y la sangre”.

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