Dibujo: Luis Henrique
1.Oración
Inicial: Señor Jesús, envíanos tu Espíritu Santo y explícanos las Escrituras. Haz
que arda nuestro corazón mientras nos hablas.
AMÉN.
2. Lectura: ¿Qué dice el texto?
a. Introducción: Después de la Resurrección, los
Apóstoles reunidos comentan los sucesos de los últimos días. Recordemos que en
este encuentro que nos menciona el texto, están también los discípulos de Emaús
que habían regresado a Jerusalén después de haber reconocido a Jesús en el
camino y que luego compartió con ellos el pan. En este ambiente de reunión se
presenta Jesús Resucitado y, a pesar de que estaban hablando de él, se asustan
y hasta llegan a sentir miedo. Los eventos de la Pasión no han podido ser
asimilados suficientemente por los seguidores de Jesús. Todavía no logran
establecer la relación entre el Jesús con quien ellos convivieron y el Jesús
glorioso. No logran tampoco abrir su conciencia a la misión que les
espera. Abramos
nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.
b. Leer el texto: Lucas 24,35-48: Hacer una lectura atenta, pausada y reflexiva.
Tratar de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su
comunidad. Leerlo una segunda vez.
c. Un momento de silencio orante: Hacemos un
tiempo de silencio, para que la palabra de Dios pueda penetrar en nuestros
corazones.
d. ¿Qué dice el texto?
1) Cada
persona lee el versículo o parte del texto que te impresionó más.
2) ¿Qué estaban haciendo los discípulos que
retornaron de Emaús? ¿Qué dice Jesús al
llegar? ¿Cómo reaccionaron los discípulos?
3) ¿Qué les explica el Señor después
de comer con ellos?
4) ¿Qué hizo Jesús para que
comprendieran las Escrituras?
5) ¿Qué estaba escrito en la Biblia que explicaba lo
que iba a suceder a Jesús?
6) ¿Cuál es la misión de los “testigos de todo esto”?
3.
Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es
necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el
grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y
descubrir su sentido para nuestra vida.
a) Los discípulos creen que se trata
de un fantasma. Existen hoy también imágenes de Jesús confusas. Aclarar la imagen de Jesús es una
exigencia para el(la) discípulo(a). ¿Qué desafíos presenta para nosotros(as)?
¿Qué imagen de Jesús debemos presentar?
b) La experiencia personal de Cristo
es el fundamento de la fe de los creyentes de todos los tiempos, aunque el
testimonio de los otros, que han creído antes, sea indispensable. Comparte lo que ha sido tu experiencia
personal de Cristo vivo.
c) Abrió sus inteligencias para
comprender las Escrituras: ¿Escuchamos la Palabra de Dios en la Biblia? ¿Nos ayuda su lectura a entender mejor la
vida y las cosas que pasan y nos pasan?
Explique.
d) ¿Cuál es
el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para
que se haga realidad?
4.
Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos
en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y
sobre nuestra vida. «Ustedes son testigos de todo esto».
5.
Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto, volver la mirada al mundo
y comprometernos con el Reino de Dios y su justicia: Compromiso:
¿De qué
manera puedes, en forma personal y comunitaria, leer y rezar más con la Biblia?
Llevamos una "palabra". Puede ser un versículo o
una frase del texto. Tratar de tenerla en cuenta y buscar un momento cada día
para recordarla y tener un tiempo de oración donde volver a conversarla con el
Señor.
6.
Oración final: Oh Dios, que tu pueblo universal se regocije al saber de tu fidelidad,
que vemos manifestada en su intervención en la resurrección de Jesús; y que la
alegría de saber que Tú estás tan fielmente de parte del Amor y de la Vida, nos
ayude a continuar sin desfallecimiento en la construcción del proyecto de Vida
y Salvación que quieres para todos los pueblos.
Padre Nuestro, que estás en el
cielo… Dios te salve Maria…
Para profundizar:
1. Ahora los once entran en la plenitud del
mensaje pascual, gracias
al encuentro con el resucitado. Él les descubre el sentido profundo de las Escrituras
y los envía como testigos a predicar la conversión y el perdón de los pecados
para toda la humanidad. Para esta ingente tarea, los(as) discípulos(as) cuentan
con la ayuda y la fuerza del Espíritu que es quien guía el anuncio del
evangelio en el tiempo de la Iglesia como se advierte leyendo el libro de los
Hechos (Hch 1,8)
2. Aparición a los discípulos (24,36-49): Ahora los once
entran en la plenitud del mensaje pascual, gracias al encuentro con el
resucitado. Habían recibido ya el testimonio de Pedro (Lc 24,34), pero
necesitaban la experiencia personal del encuentro con Jesús resucitado. Esta
experiencia personal es el fundamento de la fe de los creyentes de todos los
tiempos, aunque el testimonio de los otros, que han creído antes, sea indispensable.
Jesús les descubre el sentido profundo de la Escritura. Esta no sólo encuentra
en él su cumplimiento sino su intérprete (Lc 24,44-45).
Y les
envía como testigos a predicar la conversión y el perdón de los pecados para
toda la humanidad. Para esta ingente tarea los(as) discípulos(as cuentan con la
ayuda y la fuerza del Espíritu, cuya presencia implícita les prepara para
Pentecostés (Lc 24,49). Tenemos también en este texto todos los elementos de lo
que será la futura misión de la Iglesia. El testimonio apostólico tendrá como
tema central la muerte y resurrección de Jesús como el Mesías anunciado por el
Antiguo Testamento (Lc 24,44.46). Y desde Jerusalén se anunciará a todos los
pueblos la conversión y el perdón de los pecados. Es una breve síntesis que desarrollará
san Lucas ampliamente en el libro de los Hechos (véase Hch 1,8).Jesús
resucitado no es un cadáver reanimado (como pudo serlo el hijo de la viuda de
Naín, Lc 7,11-17). Jesús, con su resurrección, ha sido plenamente asumido en la
vida divina. Sin embargo, y esta insistencia está muy presente en el relato, a
pesar de ser un hecho que trasciende la experiencia humana, se trata de un
hecho real, aunque no equiparable a lo empírico y mensurable. Anunciando que el
Señor resucitado tiene carne y huesos, Lucas va más allá de lo que el relato
previo de Emaús y la misma aparición súbita en medio de sus discípulos
sugieren. Parece querer evitar la creencia en un resucitado no real. El Señor
resucitado es Jesús de Nazaret crucificado, y Lucas procura subrayar la
continuidad existente entre el uno y el otro, como hace Juan en su evangelio
(Jn 20,19-29). Pero no debemos olvidar, para tener una experiencia total de
este encuentro, la discontinuidad subrayada por Pablo en 1 Cor 15,35-50. La
plena comprensión de la resurrección de Jesús nace de la dialéctica entre
identidad y alteridad.
3. El relato de hoy es difícil,
porque en él se trabaja con elementos dialécticos: Jesús no es un fantasma, enseña
sus heridas, come con ellos... pero no se puede tocar como una imagen; pasa a
través de las puertas cerradas. Hay una enseñanza sobre la resurrección de
Jesús: el resucitado es la misma persona, pero no tiene la misma “corporeidad”. La resurrección no es una
“idea” o un invento de los suyos. Esta forma de presentar las cosas, pretende
afirmar una realidad profunda: el Señor está vivo; las experiencias que tiene
con los discípulos les fascina, pero no para concebirlas en términos de
fantasía sobre la resurrección, sino para convencerles que ahora les toca a
ellos proseguir su causa (el Reino de Dios), anunciar la salvación y el perdón
de los pecados. Creer en la resurrección de Jesús sin estas consecuencias sería
como creer en cosas de espíritus. Pero no se trata de eso, sino de creer en la
realidad profunda de que el crucificado está vivo, y ahora les envía a salvar a
toda la humanidad Está claro que tuvieron experiencias reales, pero el
resucitado no ha vuelto a la corporeidad de esta vida para ser visto por los
suyos. El texto tiene mucho cuidado de decir que Jesús es el mismo, pero su
vida tiene otra corporeidad; no la de un fantasma, sino la de quien está por
encima de la “carne y la sangre”.

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