martes, 21 de abril de 2015

Guión para la lectura orante de Juan 10,1-18




1. Oración Inicial: Señor de la Vida, envía tu Espíritu Santo.  Concédenos escuchar con apertura de corazón tu Palabra y comprender su mensaje para que vivamos siempre conforme a tu voluntad y actuemos como luz y fermento del mundo.

2.  Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: El texto de hoy nos pone delante la figura tan familiar del Buen Pastor. Hablando de las ovejas del redil de Dios, Jesús usa diversas imágenes para describir la conducta de aquéllos que se ocupan del rebaño. Durante su lectura tratamos de poner atención a las diversas imágenes o comparaciones que usa Jesús para presentarse como el verdadero Pastor. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Juan 10,1-18: Hacer una lectura atenta, pausada y reflexiva. Tratar de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio, para que la palabra de Dios pueda penetrar en nuestros corazones.

d. ¿Qué dice el texto?

1)     Cada persona lee el versículo o parte del texto que le impresionó más.
2)     ¿Con qué comparación comienza Jesús su discurso? ¿Lograron entender lo quería decir?
3)     ¿Quién es la puerta por donde pasan las ovejas? ¿Qué les espera a quienes entran por ella?
4)    ¿Quién es el Buen Pastor? ¿Cuál es la diferencia entre la práctica del Buen Pastor y la práctica de los ladrones?
5)    ¿Por qué ha venido Jesús? ¿Cómo defiende la vida de las ovejas el buen pastor? ¿Cuál es la relación entre el pastor y sus ovejas?
6)     ¿Cuál es la meta de Jesús para las personas que no son todavía sus seguidores?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

a)     ¿Quiénes son hoy los "ladrones" y "lobos" que amenazan y matan la vida?
b)    Jesús ha venido para que tengamos vida en abundancia: Compartir algunos hechos concretos en nuestra realidad que revelan la negación de una vida digna. ¿Cómo estamos reaccionando delante de esta realidad? ¿Qué hacemos para defender la vida amenazada de los pobres?
c)   ¿Cómo procla­mar al Buen Pastor que vino a traer vida en abundancia? Ante los hechos de nuestra realidad: ¿Qué debe­mos hacer para ser pastores y no salteadores en el Chile de hoy?
d)    Jesús abre el horizonte y dice que tiene otras ovejas que no son de este redil: ¿No será que hoy la Iglesia está muy encerrada en sus cosas, en una manera de celebrar, de organizarse, lo que mantiene alejada a mucha gente que, de buena gana, entraría en nuestra comunión si abriéramos las puertas que nos encierran?
e)     ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. «…he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia».

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto, volver la mirada al mundo y comprometernos con el Reino de Dios y su justicia: Compromiso: ¿Qué puedes hacer para ponerse al servicio de la vida esta semana?  Llevamos una "palabra". Puede ser un versículo o una frase del texto. Tratar de tenerla en cuenta y buscar un momento cada día para recordarla y tener un tiempo de oración donde volver a conversarla con el Señor.

6. Oración final: Jesús, Buen Pastor, cuida a toda la humanidad, y ya que compartimos la alegría de la Resurrección, danos fuerza para trabajar con valor por el Reino y el gozo de verlo crecer poco a poco en el mundo, de modo que la fraternidad y solidaridad universal sea cada día más real.  Padre Nuestro, que estás en el cielo… AMÉN.  


Para profundizar

-El contexto: He aquí un ejemplo de cómo fue escrito y confeccionado el evangelio de Juan. Las palabras de Jesús sobre el Pastor (10,1-18) son como un ladrillo colocado en una pared casi terminada. Inmediatamente antes, en Juan 9,40-41, Jesús hablaba de la ceguera de los fariseos. Inmediatamente después, en Juan 10,19-21, vemos la conclusión de la discusión sobre la ceguera. Y así las palabras sobre el Buen Pastor nos enseñan cómo hacer para quitar de los ojos la ceguera. Con este ladrillo la pared queda más fuerte y más bella.

-La comparación entre el salteador y el pastor (10,1-5): Para entender esta comparación debemos recordar lo siguiente: En aquel tiempo, los pastores se ocupaban del rebaño durante el día. Cuando llegaba la noche, llevaban las ovejas a un gran redil o recinto comunitario, bien protegido contra salteadores y lobos. Todos los pastores de una misma región llevaban allí sus rebaños. Había un guardián que se ocupaba del redil toda la noche. Por la mañana venía el pastor, tocaba las palmas de las manos sobre la puerta y el guardián abría. El pastor se acercaba y llamaba a sus ovejas por su nombre. Las ovejas reconocían la voz del pastor, se levantaban y salían detrás de él a pastar. Las ovejas de los otros pastores oían la voz, pero se quedaban donde estaban, porque para ellas no era conocida la voz. Todos los días había peligros de asaltos. Los ladrones entraban por una hendidura, quitando las piedras del muro que rodeaba, para robar las ovejas. No entraban por la puerta, porque allí estaba el guardián vigilando.

-La comparación de la puerta de las ovejas (10, 6-10): Aquéllos que escuchaban, los fariseos, (9,40-41), no entendían lo que significaba “entrar por la puerta”. Jesús lo explica: “Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores”. ¿De quién está hablando Jesús con esta frase tan dura? Probablemente, por su manera de hablar de los salteadores, se refería a los jefes religiosos que arrastraban a la gente detrás de ellos, pero no respondían a las esperanzas de la gente. No estaban interesados en el bien del pueblo, sino más bien en su propio dinero y en sus intereses. Engañaban a la gente y la abandonaban a su suerte. El criterio fundamental para discernir entre el pastor y el salteador es la defensa de la vida de las ovejas. Entrar por la puerta significa imitar la conducta de Jesús en defensa de la vida de las ovejas. Jesús pide a la gente tomar la iniciativa de no seguir a quien se presenta como si fuese pastor, pero que no está interesado en la vida de la gente.

-La comparación del Buen Pastor (10,11-15): Jesús cambia la comparación. Antes Él era la puerta, ahora es el pastor. Pero Jesús no es un pastor cualquiera, es ¡el buen pastor! La imagen del buen pastor viene del Antiguo Testamento. Diciendo que es el Buen Pastor, Jesús se presenta como aquél que viene a cumplir las promesas de los profetas y las esperanzas del pueblo. Hay dos puntos en los que insiste: (a) En la defensa de la vida de las ovejas: el buen pastor da su vida. (b) En el mutuo entendimiento entre el pastor y las ovejas: El Pastor conoce a sus ovejas y ellas conocen al pastor. Y el falso pastor, que quiere vencer su ceguera, debe confrontar su propia opinión con la opinión de la gente. Esto era lo que no hacían los fariseos. Ellos despreciaban a las ovejas y las llamaban gente maldita e ignorante (7,49; 9,34). Al contrario, Jesús dice que la gente tiene una percepción infalible para saber quién es el buen pastor, porque reconoce la voz del pastor (10,4). Los fariseos pensaban que poseían la certeza en discernir las cosas de Dios. Pero en realidad eran ciegos. El discurso sobre el Buen Pastor encierra dos importantes reglas para quitar la ceguera farisaica de nuestros ojos: (a) Los pastores están muy atentos a la reacción de las ovejas, porque reconocen la voz del pastor. (b) Las ovejas deben prestar mucha atención a la conducta de aquéllos que se dicen pastores para verificar si verdaderamente les interesa la vida de las ovejas, sí o no, o si son capaces de dar la vida por las ovejas. ¿Y los pastores de hoy?

-La meta a la que Jesús quiere llegar: un solo rebaño y un solo pastor (10,16-18): Jesús abre el horizonte y dice que tiene otras ovejas que no son de este redil. Y ellas no oyen la voz de Jesús, pero cuando la oigan, se darán cuenta que Él es el pastor y lo seguirán. Aquí aparece el comportamiento ecuménico de las comunidades del “Discípulo Amado”.

-¿Qué debemos hacer? Estamos ante la disyuntiva central: vida o muerte. Jesús hace ver así lo que está realmente en juego al interior de la Iglesia. Porque de eso se trata, de cómo se viven las responsabilidades en la comunidad cristiana. Quienes tienen una tarea de orientación en ella deben estar cerca al pueblo cristiano, conocer sus necesidades y esperanzas. Más todavía, compartir su vida. Como el buen pastor debemos ser la puerta por la que entran las personas a la justicia y la alegría del Reino (vs.7-9). La responsabilidad pastoral no es un privilegio, es un servicio. El pastor que se aleja de los sufrimientos cotidianos de los pobres, de los maltratos que reciben, se convierte en un extraño, y finalmente -por duros que puedan parecer los términos- en un "ladrón y salteador". Es un riesgo permanente. La advertencia del Señor es severa y exigente.

martes, 14 de abril de 2015

Guión de lectura orante Lucas 24,35-48



Dibujo: Luis Henrique

1.Oración Inicial: Señor Jesús, envíanos tu Espíritu Santo y explícanos las Escrituras. Haz que arda nuestro corazón mientras nos hablas.  AMÉN. 

2.  Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: Después de la Resurrección, los Apóstoles reunidos comentan los sucesos de los últimos días. Recordemos que en este encuentro que nos menciona el texto, están también los discípulos de Emaús que habían regresado a Jerusalén después de haber reconocido a Jesús en el camino y que luego compartió con ellos el pan. En este ambiente de reunión se presenta Jesús Resucitado y, a pesar de que estaban hablando de él, se asustan y hasta llegan a sentir miedo. Los eventos de la Pasión no han podido ser asimilados suficientemente por los seguidores de Jesús. Todavía no logran establecer la relación entre el Jesús con quien ellos convivieron y el Jesús glorioso. No logran tampoco abrir su conciencia a la misión que les espera.   Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Lucas 24,35-48: Hacer una lectura atenta, pausada y reflexiva. Tratar de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio, para que la palabra de Dios pueda penetrar en nuestros corazones. 

d. ¿Qué dice el texto?

1)     Cada persona lee el versículo o parte del texto que te impresionó más.
2)     ¿Qué  estaban haciendo los discípulos que retornaron de Emaús?  ¿Qué dice Jesús al llegar? ¿Cómo reaccionaron los discípulos?
3)     ¿Qué les explica el Señor después de comer con ellos?
4)     ¿Qué hizo Jesús para que comprendieran las Escrituras?
5)     ¿Qué  estaba escrito en la Biblia que explicaba lo que iba a suceder a Jesús?
6)     ¿Cuál es la misión de los “testigos de todo esto”?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

a)   Los discípulos creen que se trata de un fantasma. Existen hoy también imágenes de Jesús  confusas. Aclarar la imagen de Jesús es una exigencia para el(la) discípulo(a). ¿Qué desafíos presenta para nosotros(as)? ¿Qué imagen de Jesús debemos presentar?
b)  La experiencia personal de Cristo es el fundamento de la fe de los creyentes de todos los tiempos, aunque el testimonio de los otros, que han creído antes, sea indispensable.  Comparte lo que ha sido tu experiencia personal de Cristo vivo.
c)     Abrió sus inteligencias para comprender las Escrituras: ¿Escuchamos la Palabra de Dios en la Biblia?  ¿Nos ayuda su lectura a entender mejor la vida y las cosas que pasan y nos pasan?  Explique.
d)    ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. «Ustedes son testigos de todo esto».

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto, volver la mirada al mundo y comprometernos con el Reino de Dios y su justicia: Compromiso: ¿De qué manera puedes, en forma personal y comunitaria, leer y rezar más con la Biblia? Llevamos una "palabra". Puede ser un versículo o una frase del texto. Tratar de tenerla en cuenta y buscar un momento cada día para recordarla y tener un tiempo de oración donde volver a conversarla con el Señor.

6. Oración final: Oh Dios, que tu pueblo universal se regocije al saber de tu fidelidad, que vemos manifestada en su intervención en la resurrección de Jesús; y que la alegría de saber que Tú estás tan fielmente de parte del Amor y de la Vida, nos ayude a continuar sin desfallecimiento en la construcción del proyecto de Vida y Salvación que quieres para todos los pueblos.  Padre Nuestro, que estás en el cielo… Dios te salve Maria…  


Para profundizar:

1.  Ahora los once entran en la plenitud del mensaje pascual, gracias al encuentro con el resucitado. Él les descubre el sentido profundo de las Escrituras y los envía como testigos a predicar la conversión y el perdón de los pecados para toda la humanidad. Para esta ingente tarea, los(as) discípulos(as) cuentan con la ayuda y la fuerza del Espíritu que es quien guía el anuncio del evangelio en el tiempo de la Iglesia como se advierte leyendo el libro de los Hechos (Hch 1,8)

2.  Aparición a los discípulos (24,36-49): Ahora los once entran en la plenitud del mensaje pascual, gracias al encuentro con el resucitado. Habían recibido ya el testimonio de Pedro (Lc 24,34), pero necesitaban la experiencia personal del encuentro con Jesús resucitado. Esta experiencia personal es el fundamento de la fe de los creyentes de todos los tiempos, aunque el testimonio de los otros, que han creído antes, sea indispensable. Jesús les descubre el sentido profundo de la Escritura. Esta no sólo encuentra en él su cumplimiento sino su intérprete (Lc 24,44-45).

Y les envía como testigos a predicar la conversión y el perdón de los pecados para toda la humanidad. Para esta ingente tarea los(as) discípulos(as cuentan con la ayuda y la fuerza del Espíritu, cuya presencia implícita les prepara para Pentecostés (Lc 24,49). Tenemos también en este texto todos los elementos de lo que será la futura misión de la Iglesia. El testimonio apostólico tendrá como tema central la muerte y resurrección de Jesús como el Mesías anunciado por el Antiguo Testamento (Lc 24,44.46). Y desde Jerusalén se anunciará a todos los pueblos la conversión y el perdón de los pecados. Es una breve síntesis que desarrollará san Lucas ampliamente en el libro de los Hechos (véase Hch 1,8).Jesús resucitado no es un cadáver reanimado (como pudo serlo el hijo de la viuda de Naín, Lc 7,11-17). Jesús, con su resurrección, ha sido plenamente asumido en la vida divina. Sin embargo, y esta insistencia está muy presente en el relato, a pesar de ser un hecho que trasciende la experiencia humana, se trata de un hecho real, aunque no equiparable a lo empírico y mensurable. Anunciando que el Señor resucitado tiene carne y huesos, Lucas va más allá de lo que el relato previo de Emaús y la misma aparición súbita en medio de sus discípulos sugieren. Parece querer evitar la creencia en un resucitado no real. El Señor resucitado es Jesús de Nazaret crucificado, y Lucas procura subrayar la continuidad existente entre el uno y el otro, como hace Juan en su evangelio (Jn 20,19-29). Pero no debemos olvidar, para tener una experiencia total de este encuentro, la discontinuidad subrayada por Pablo en 1 Cor 15,35-50. La plena comprensión de la resurrección de Jesús nace de la dialéctica entre identidad y alteridad.

3. El relato de hoy es difícil, porque en él se trabaja con elementos dialécticos: Jesús no es un fantasma, enseña sus heridas, come con ellos... pero no se puede tocar como una imagen; pasa a través de las puertas cerradas. Hay una enseñanza sobre la resurrección de Jesús: el resucitado es la misma persona, pero no tiene la misma “corporeidad”. La resurrección no es una “idea” o un invento de los suyos. Esta forma de presentar las cosas, pretende afirmar una realidad profunda: el Señor está vivo; las experiencias que tiene con los discípulos les fascina, pero no para concebirlas en términos de fantasía sobre la resurrección, sino para convencerles que ahora les toca a ellos proseguir su causa (el Reino de Dios), anunciar la salvación y el perdón de los pecados. Creer en la resurrección de Jesús sin estas consecuencias sería como creer en cosas de espíritus. Pero no se trata de eso, sino de creer en la realidad profunda de que el crucificado está vivo, y ahora les envía a salvar a toda la humanidad Está claro que tuvieron experiencias reales, pero el resucitado no ha vuelto a la corporeidad de esta vida para ser visto por los suyos. El texto tiene mucho cuidado de decir que Jesús es el mismo, pero su vida tiene otra corporeidad; no la de un fantasma, sino la de quien está por encima de la “carne y la sangre”.