1.
Oración Inicial: Señor de la Vida, envía tu Espíritu Santo. Concédenos escuchar con apertura de corazón
tu Palabra y comprender su mensaje para que vivamos siempre conforme a tu
voluntad y actuemos como luz y fermento del mundo.
2. Lectura: ¿Qué dice el texto?
a. Introducción: El texto de hoy nos pone delante
la figura tan familiar del Buen Pastor. Hablando de las ovejas del redil de
Dios, Jesús usa diversas imágenes para describir la conducta de aquéllos que se
ocupan del rebaño. Durante su lectura tratamos de poner atención a las diversas
imágenes o comparaciones que usa Jesús para presentarse como el verdadero
Pastor. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de
Dios.
b. Leer el texto: Juan 10,1-18: Hacer una lectura atenta, pausada y reflexiva. Tratar
de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su
comunidad. Leerlo una segunda vez.
c. Un momento de silencio orante: Hacemos un
tiempo de silencio, para que la palabra de Dios pueda penetrar en nuestros
corazones.
d. ¿Qué dice el texto?
1) Cada
persona lee el versículo o parte del texto que le impresionó más.
2) ¿Con qué comparación comienza
Jesús su discurso? ¿Lograron entender lo quería decir?
3) ¿Quién es la puerta por donde
pasan las ovejas? ¿Qué les espera a quienes entran por ella?
4) ¿Quién es el Buen Pastor? ¿Cuál
es la diferencia entre la práctica del Buen Pastor y la práctica de los
ladrones?
5) ¿Por qué ha venido Jesús? ¿Cómo
defiende la vida de las ovejas el buen pastor? ¿Cuál es la relación entre el
pastor y sus ovejas?
6) ¿Cuál es la meta de Jesús para
las personas que no son todavía sus seguidores?
3.
Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es
necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el
grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y
descubrir su sentido para nuestra vida.
a) ¿Quiénes son hoy los "ladrones" y "lobos" que amenazan y matan
la vida?
b) Jesús ha venido para que tengamos
vida en abundancia: Compartir algunos hechos concretos en nuestra realidad que
revelan la negación de una vida digna. ¿Cómo estamos reaccionando delante de
esta realidad? ¿Qué hacemos para defender la vida amenazada de los pobres?
c) ¿Cómo proclamar al Buen Pastor
que vino a traer vida en abundancia? Ante los hechos de nuestra realidad: ¿Qué
debemos hacer para ser pastores y no salteadores en el Chile de hoy?
d) Jesús abre el horizonte y dice
que tiene otras ovejas que no son de este redil: ¿No será que hoy la Iglesia
está muy encerrada en sus cosas, en una manera de celebrar, de organizarse, lo
que mantiene alejada a mucha gente que, de buena gana, entraría en nuestra
comunión si abriéramos las puertas que nos encierran?
e) ¿Cuál es
el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para
que se haga realidad?
4.
Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos
en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y
sobre nuestra vida. «…he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia».
5.
Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto, volver la mirada al mundo
y comprometernos con el Reino de Dios y su justicia: Compromiso:
¿Qué
puedes hacer para ponerse al servicio de la vida esta semana? Llevamos una "palabra".
Puede ser un versículo o una frase del texto. Tratar de tenerla en cuenta y
buscar un momento cada día para recordarla y tener un tiempo de oración donde
volver a conversarla con el Señor.
6.
Oración final: Jesús, Buen Pastor, cuida a toda la humanidad, y ya que compartimos la
alegría de la Resurrección, danos fuerza para trabajar con valor por el Reino y
el gozo de verlo crecer poco a poco en el mundo, de modo que la fraternidad y
solidaridad universal sea cada día más real.
Padre Nuestro, que estás en el
cielo… AMÉN.
Para profundizar
-El contexto: He aquí un ejemplo de cómo fue
escrito y confeccionado el evangelio de Juan. Las palabras de Jesús sobre el
Pastor (10,1-18) son como un ladrillo colocado en una pared casi terminada.
Inmediatamente antes, en Juan 9,40-41, Jesús hablaba de la ceguera de los
fariseos. Inmediatamente después, en Juan 10,19-21, vemos la conclusión de la
discusión sobre la ceguera. Y así las palabras sobre el Buen Pastor nos enseñan
cómo hacer para quitar de los ojos la ceguera. Con este ladrillo la pared queda
más fuerte y más bella.
-La comparación entre el
salteador y el pastor
(10,1-5): Para entender esta comparación debemos recordar lo siguiente: En
aquel tiempo, los pastores se ocupaban del rebaño durante el día. Cuando llegaba
la noche, llevaban las ovejas a un gran redil o recinto comunitario, bien
protegido contra salteadores y lobos. Todos los pastores de una misma región
llevaban allí sus rebaños. Había un guardián que se ocupaba del redil toda la
noche. Por la mañana venía el pastor, tocaba las palmas de las manos sobre la
puerta y el guardián abría. El pastor se acercaba y llamaba a sus ovejas por su
nombre. Las ovejas reconocían la voz del pastor, se levantaban y salían detrás
de él a pastar. Las ovejas de los otros pastores oían la voz, pero se quedaban
donde estaban, porque para ellas no era conocida la voz. Todos los días había
peligros de asaltos. Los ladrones entraban por una hendidura, quitando las
piedras del muro que rodeaba, para robar las ovejas. No entraban por la puerta,
porque allí estaba el guardián vigilando.
-La comparación de la puerta de
las ovejas (10,
6-10): Aquéllos que escuchaban, los fariseos, (9,40-41), no entendían lo que
significaba “entrar por la puerta”.
Jesús lo explica: “Todos los que han
venido delante de mí son ladrones y salteadores”. ¿De quién está hablando
Jesús con esta frase tan dura? Probablemente, por su manera de hablar de los
salteadores, se refería a los jefes religiosos que arrastraban a la gente
detrás de ellos, pero no respondían a las esperanzas de la gente. No estaban
interesados en el bien del pueblo, sino más bien en su propio dinero y en sus
intereses. Engañaban a la gente y la abandonaban a su suerte. El criterio
fundamental para discernir entre el pastor y el salteador es la defensa de la
vida de las ovejas. Entrar por la puerta significa imitar la conducta de Jesús
en defensa de la vida de las ovejas. Jesús pide a la gente tomar la iniciativa
de no seguir a quien se presenta como si fuese pastor, pero que no está interesado
en la vida de la gente.
-La comparación del Buen Pastor (10,11-15): Jesús cambia la
comparación. Antes Él era la puerta, ahora es el pastor. Pero Jesús no es un
pastor cualquiera, es ¡el buen pastor! La imagen del buen pastor viene del
Antiguo Testamento. Diciendo que es el Buen Pastor, Jesús se presenta como
aquél que viene a cumplir las promesas de los profetas y las esperanzas del
pueblo. Hay dos puntos en los que insiste: (a) En la defensa de la vida de las
ovejas: el buen pastor da su vida. (b) En el mutuo entendimiento entre el
pastor y las ovejas: El Pastor conoce a sus ovejas y ellas conocen al pastor. Y
el falso pastor, que quiere vencer su ceguera, debe confrontar su propia
opinión con la opinión de la gente. Esto era lo que no hacían los fariseos.
Ellos despreciaban a las ovejas y las llamaban gente maldita e ignorante (7,49;
9,34). Al contrario, Jesús dice que la gente tiene una percepción infalible
para saber quién es el buen pastor, porque reconoce la voz del pastor (10,4).
Los fariseos pensaban que poseían la certeza en discernir las cosas de Dios.
Pero en realidad eran ciegos. El discurso sobre el Buen Pastor encierra dos
importantes reglas para quitar la ceguera farisaica de nuestros ojos: (a) Los
pastores están muy atentos a la reacción de las ovejas, porque reconocen la voz
del pastor. (b) Las ovejas deben prestar mucha atención a la conducta de
aquéllos que se dicen pastores para verificar si verdaderamente les interesa la
vida de las ovejas, sí o no, o si son capaces de dar la vida por las ovejas. ¿Y
los pastores de hoy?
-La meta a la que Jesús quiere
llegar: un solo rebaño y un solo pastor (10,16-18): Jesús abre el horizonte y dice que
tiene otras ovejas que no son de este redil. Y ellas no oyen la voz de Jesús,
pero cuando la oigan, se darán cuenta que Él es el pastor y lo seguirán. Aquí
aparece el comportamiento ecuménico de las comunidades del “Discípulo Amado”.
-¿Qué debemos hacer? Estamos ante la disyuntiva
central: vida o muerte. Jesús hace ver así lo que está realmente en juego al
interior de la Iglesia. Porque de eso se trata, de cómo se viven las
responsabilidades en la comunidad cristiana. Quienes tienen una tarea de
orientación en ella deben estar cerca al pueblo cristiano, conocer sus
necesidades y esperanzas. Más todavía, compartir su vida. Como el buen pastor
debemos ser la puerta por la que entran las personas a la justicia y la alegría
del Reino (vs.7-9). La responsabilidad pastoral no es un privilegio, es un
servicio. El pastor que se aleja de los sufrimientos cotidianos de los pobres,
de los maltratos que reciben, se convierte en un extraño, y finalmente -por
duros que puedan parecer los términos- en un "ladrón y salteador". Es un riesgo permanente. La
advertencia del Señor es severa y exigente.

